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Dos uniformados murieron en ataque contra puesto de Policía en zona rural de Calima, Darién

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Una nueva acción violenta contra la Fuerza Pública sacudió al departamento del Valle del Cauca y dejó luto dentro de la Policía Nacional. Dos uniformados del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) murieron y otros dos resultaron heridos luego de un ataque armado perpetrado contra un puesto policial en el corregimiento El Muro, zona rural de Calima, Darién.

El hecho generó una inmediata reacción de las autoridades, que activaron un amplio despliegue de seguridad en la región para ubicar a los responsables. La institución rechazó de forma contundente lo ocurrido y expresó su solidaridad con las familias de los policías fallecidos, quienes se encontraban prestando servicio en una zona golpeada por la presencia de estructuras armadas ilegales.

Quiénes eran los uniformados fallecidos

Las víctimas fueron identificadas como Jhon Sebastián Castro y Luis Gerardo Goyeneche, integrantes del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional. Ambos uniformados se encontraban en cumplimiento de sus funciones cuando se produjo el ataque contra el puesto policial.

La muerte de los dos agentes causó consternación entre sus compañeros, familiares y habitantes de la región. Las imágenes difundidas posteriormente muestran homenajes póstumos en su memoria, mientras diferentes sectores expresaron mensajes de solidaridad y exigieron que el caso sea esclarecido con prontitud.

Cómo ocurrió el ataque en El Muro

De acuerdo con la información entregada por el Departamento de Policía Valle, el ataque se registró contra el puesto de Policía ubicado en el corregimiento El Muro, una zona rural del municipio de Calima, Darién. Allí, hombres armados habrían arremetido contra la unidad policial, provocando la muerte de los dos uniformados y dejando además a otros dos policías heridos.

Tras el atentado, la institución activó los protocolos de respuesta y coordinó acciones con otras fuerzas del Estado para asegurar la zona, atender a los lesionados y dar inicio a las labores de búsqueda de los responsables. Los uniformados heridos fueron trasladados para recibir atención médica especializada.

Hipótesis sobre los responsables del atentado

Según las primeras informaciones entregadas por las autoridades, el ataque habría sido ejecutado por integrantes del Grupo Armado Organizado Residual (GAO-r) Estado Mayor Central, específicamente de la Columna Móvil Wilson González. Esta estructura ilegal ha sido señalada en diferentes ocasiones por su accionar armado en varias zonas del país.

Aunque la investigación continúa en desarrollo, la hipótesis preliminar apunta a una acción planificada contra la fuerza pública en un territorio donde persisten tensiones por el control de corredores rurales y presencia de grupos armados ilegales. Las autoridades indicaron que no se descarta ninguna línea de investigación mientras avanzan las verificaciones en terreno.

Plan de reacción y operaciones en la zona

Luego del atentado, la Policía Nacional activó el Plan Defensa y puso en marcha un operativo conjunto con unidades del Ejército Nacional y de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. El objetivo principal es ubicar a los responsables del ataque, reforzar la seguridad en la zona y prevenir nuevos hechos violentos contra la población o la fuerza pública.

La reacción institucional incluye labores de inteligencia, controles en corredores rurales, verificación de posibles rutas de escape y presencia reforzada en sectores considerados estratégicos. Las autoridades también trabajan en la recolección de evidencias y testimonios que permitan reconstruir con precisión la forma en la que se produjo el atentado.

Rechazo institucional y mensaje de solidaridad

El Departamento de Policía Valle expresó su rechazo frente al ataque y lamentó profundamente la muerte de los dos integrantes del GOES. A través de un pronunciamiento, la institución destacó la labor de los uniformados y reiteró su compromiso de continuar las operaciones para proteger a la ciudadanía y enfrentar a los grupos armados responsables de acciones violentas en la región.

Asimismo, se enviaron mensajes de solidaridad a las familias de los policías fallecidos y a los uniformados heridos. La muerte de Jhon Sebastián Castro y Luis Gerardo Goyeneche vuelve a poner sobre la mesa el riesgo permanente al que se enfrentan miembros de la fuerza pública en zonas donde persiste la amenaza de estructuras armadas ilegales.

Preocupación por la seguridad en zonas rurales

El atentado contra el puesto policial de El Muro también reabre la discusión sobre la seguridad en zonas rurales del país, donde la presencia de grupos armados, economías ilegales y disputas territoriales sigue generando escenarios de alta tensión. Municipios y corregimientos apartados suelen convertirse en puntos vulnerables para este tipo de acciones violentas, especialmente cuando las estructuras criminales buscan intimidar a las autoridades o enviar mensajes de control.

En regiones como Calima, Darién, la articulación entre fuerza pública, organismos de inteligencia y comunidad resulta clave para prevenir nuevos ataques y fortalecer la capacidad de reacción frente a amenazas de este tipo. Mientras tanto, las investigaciones continúan para determinar con exactitud la secuencia del atentado y judicializar a los responsables.

Investigación en curso

Por ahora, las autoridades mantienen abiertas las indagaciones para esclarecer plenamente lo sucedido. Se espera que en las próximas horas se conozcan más detalles sobre el modo en que se produjo el ataque, el armamento utilizado, la cantidad de atacantes y los avances de los operativos desplegados en la zona rural de Calima, Darién.

La prioridad de las autoridades es capturar a los responsables y garantizar la atención integral a los policías heridos, al tiempo que se brinda acompañamiento a los familiares de los uniformados fallecidos.

Conclusión

El ataque contra el puesto de Policía del corregimiento El Muro dejó una dolorosa huella en la institución y volvió a evidenciar la compleja situación de seguridad que enfrentan varias regiones del país. La muerte de Jhon Sebastián Castro y Luis Gerardo Goyeneche enluta a la Policía Nacional y mantiene en alerta a las autoridades, que ahora concentran sus esfuerzos en dar con el paradero de los responsables.

Mientras avanzan las investigaciones, el caso se convierte en un nuevo recordatorio del alto costo humano que deja la violencia armada en Colombia y del desafío permanente que implica garantizar la seguridad en zonas rurales donde operan grupos ilegales.