El agua con bicarbonato y limón se ha vuelto viral como un supuesto remedio para “limpiar” el cuerpo, mejorar los riñones, bajar la acidez o desinflamar el abdomen. Sin embargo, aunque muchas personas la consumen, no es una bebida milagrosa y no debe tomarse sin precaución.
¿Para qué se usa?
Algunas personas la toman para aliviar acidez ocasional, mejorar la digestión o sentir menos pesadez. El bicarbonato puede neutralizar temporalmente el ácido del estómago, pero eso no significa que cure gastritis, reflujo, problemas renales ni enfermedades del hígado.
Lo que debes tener claro
El limón aporta sabor y vitamina C, mientras que el bicarbonato es una sustancia alcalina. Al mezclarlos, ocurre una reacción que produce burbujas. Esto no significa que la mezcla “desintoxique” el cuerpo ni que elimine enfermedades.
Riesgos de tomarla en exceso
Consumir bicarbonato con frecuencia puede aumentar el sodio en el cuerpo, afectar la presión arterial, causar gases, náuseas, dolor abdominal o alterar el equilibrio ácido-base del organismo.
Las personas con presión alta, enfermedad renal, problemas cardíacos, gastritis fuerte, reflujo constante, embarazadas o quienes toman medicamentos deben evitar usarlo sin consultar a un médico.
¿Cómo tomarla con prudencia?
Si una persona sana la usa de forma ocasional para acidez leve, debe hacerlo con mucha moderación. No debe convertirse en una bebida diaria ni sustituir tratamientos médicos.
Señales de alerta
Consulta a un médico si tienes acidez frecuente, dolor fuerte en el abdomen, vómitos, sangre en heces, pérdida de peso, hinchazón constante o dolor en los riñones.
Conclusión
El agua con bicarbonato y limón puede aliviar molestias leves de forma temporal en algunas personas, pero no cura enfermedades ni limpia los riñones. Usarla en exceso puede ser dañino.