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Signo de Frank: qué significa la rayita en la oreja y cuándo revisar tu corazón

2 min de lectura

Una pequeña línea diagonal en el lóbulo de la oreja puede parecer un simple pliegue de la piel, pero desde hace años ha despertado interés médico por su posible relación con la salud del corazón.

Este pliegue es conocido como Signo de Frank y algunas investigaciones lo han asociado con mayor riesgo cardiovascular.

Aun así, tener esta marca no significa automáticamente que una persona esté enferma, pero sí puede ser una razón para hacerse una evaluación preventiva.

Explicación del tema

El Signo de Frank es una arruga diagonal que aparece en el lóbulo de la oreja.

Puede verse en una o ambas orejas y suele ser más frecuente en adultos mayores.

¿Por qué se relaciona con el corazón?

Algunos estudios han observado que personas con esta línea pueden presentar con mayor frecuencia problemas de circulación o enfermedad coronaria.

Sin embargo, no es una prueba diagnóstica. Solo se considera un posible marcador de riesgo que debe analizarse junto con otros factores.

Factores que sí aumentan el riesgo

  • Presión arterial alta.
  • Colesterol o triglicéridos elevados.
  • Diabetes.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Sedentarismo.
  • Antecedentes familiares de infarto o derrame cerebral.

Qué hacer si tienes esta línea

No entres en pánico. Lo recomendable es consultar con un médico para revisar tu riesgo cardiovascular.

El especialista puede indicar controles como electrocardiograma, presión arterial, colesterol, triglicéridos, glucosa y otras pruebas según tu edad e historial.

Cuándo buscar ayuda urgente

Acude a emergencias si presentas dolor fuerte en el pecho, falta de aire, sudor frío, dolor que se extiende al brazo o mandíbula, debilidad repentina, dificultad para hablar o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo.

Conclusión

El Signo de Frank no confirma una enfermedad, pero puede servir como una alerta para revisar la salud del corazón.

La prevención, los chequeos médicos y los hábitos saludables siguen siendo la mejor forma de reducir riesgos.